8 mitos sobre el vino que seguimos creyendo

1. El buen vino tiene que ser caro

¿Piensas que un buen vino debe ser necesariamente caro? Pues esto no es así. Y es que aún hay muchas personas que creen que un precio elevado para un vino significa que es de mejor calidad.

Hay muchos productores que ofrecen buen vino a precios asequibles. Son vinos en los que su sabor no se ve afectado en absoluto.

2. El vino no puede estar hecho con diferentes variedades de uvas

Por supuesto que un buen vino puede estar elaborado a partir de diferentes variedades de uvas.

Hay quien piensa que los vinos realizados con diferentes tipos de uvas son de peor calidad, pero lo cierto es que no es así.

Y es que precisamente son las distintas variedades de uva las que ayudan a lograr un sabor más armónico y a darle al vino toques diferentes y muy sabrosos.

3. Si el vino tiene una tapa roscada es falsificado

Si observas que el vino tiene tapa de rosca no tiene por qué ser malo ni una falsificación.

Hay muchos vinos que se comercializan de este modo y este es otro mito relacionado con el vino que asegura que las tapas así solo se usan en vinos falsificados.

La realidad es bien distinta, porque son muchos los fabricantes que las emplean por dos motivos:

  • En primer lugar, porque este tipo de tapas ayudan a reducir costes.
  • En segundo lugar porque, a diferencia de lo que ocurre con los corchos naturales, estas tapas previenen la reproducción de las bacterias.

4. Los vinos semidulces son de menor calidad

Otro de los mitos asegura que los vinos semidulces son de menor calidad, pero lo cierto es que esto no es verídico.

Son muchos los fabricantes aseguran que los vinos semidulces no son peores que los vinos secos o que los semisecos, si bien se usa el azúcar a la hora de producirlos para disimular sus defectos.

5. Un vino no se puede combinar con todo tipo de platos distintos

Algunas personas creen que hay un tipo de vino determinado para combinar con un plato en concreto.

No te cierres a las creencias populares: lo mejor será que experimentes y sepas buscar combinaciones nuevas e inolvidables de sabores.

6. Una etiqueta colorida hace que el vino sea mejor

La presentación hace que cualquier producto entre mejor por la vista, pero eso no implica que la comida sea mejor y en el caso del vino ocurre lo mismo.

Debido a la alta competencia que hay en un mercado como el del vino, se intenta estimular a los productores a buscar modos distintos para que se decanten por sus vinos.

Uno de estos modos se hace a través de la etiqueta colorida. No obstante, esto solo es una estrategia publicitaria que nada tiene que ver con la calidad del vino.

7. El sedimento del vino significa que el vino está pintado

El sedimento del vino no significa que el vino esté pintado, al contrario de lo que consideran muchas personas.

Hay quien cree que este sedimento que se hace en la copa del vino se da porque a este se le añadieron colorantes diferentes. Además, se piensa que esto suele estar asociado a una calidad del producto que, generalmente, es baja.

Pues bien, esto lo único que significa es que el vino no fue filtrado y es natural al máximo, lo cual sería todavía mejor que los que sí se filtran. Justo lo contrario a lo que se creía.

8. El vino pierde la calidad con los años

Aunque es una creencia que está bastante extendida, el vino, por lo general, no pierde calidad con el paso de los años. Solo le ocurre a un porcentaje muy pequeño de los vinos.

Lo mismo sucede con el sabor: tampoco lo mejora el transcurso del tiempo.

Lo que sí es cierto es que, para gran parte de las bebidas, el paso del tiempo es contraindicado.

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